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lunes, 23 de marzo de 2020

Adiós Franklin Bottini: bailamos, disfrutamos, vivimos

Por Eliana Quintero
Fotos cortesía de Ailed Izurieta

Mi primera víctima cercana de la pandemia mundial por el Coronavirus es nuestro muy querido amigo y ex compañero  del Taller Experimental de Danza "Pisorrojo" de la UCV, Franklin Bottini, quien estaba residenciado en España.

Con Franklin tuve la oportunidad de compartir vivencias increíbles. Bailamos, disfrutamos, vivimos. 

Con Pisorrojo en los años 90 y bajo la dirección de nuestro amado maestro Grishka Holguín, bailamos por toda Venezuela en colegios, en universidades, en plazas públicas y en teatros, coreografías de Holguín y de Moravia Naranjo.

Disfrutamos un montón, conocimos muchos lugares y a gente maravillosa, hicimos rumbas improvisadas.


En dos de las fotos estamos en Washington D. C., y nos presentamos en el Dance Place. (Carlos Machado, Franklin Bottini, Ailed Izurieta, Betsabe Correa, Eliana Quintero, Laureano Maroa, Dixon Mena, Pedro Marroquín, Adolfo Ostos, Rafael Isturiz y Sara, bailarina estadounidense).

En otra foto estamos en una playa de Puerto Cabello, ahí bailamos en el Teatro Municipal. (Milagros González, Moravia Naranjo, Ailed Izurieta, Betsabé Correa, Eliana Quintero, Carlos Machado, Dixon Mena, Franklin Bottini, Laureano Maroa, Pedro Marroquín y Adolfo Ostos).

Además de despedir a Bottini,  quiero aprovechar este texto para decirle adiós a tres personas más que están en esas fotos y ya no están en este plano, quienes también fueron protagonistas de esta historia: Adolfo Ostos, maestro y coordinador general, y los bailarines Pedro Marroquín y Laureano Maroa.

Vivimos intensamente, éramos más que un grupo de danza, éramos una familia de bailarines, cuyo apellido era Pisorrojo.

jueves, 16 de mayo de 2019

Desde niñas soñamos ser bailarinas




Desde niñas soñamos ser bailarinas. A petición del público, este sábado 18 de mayo abriremos una clase principiante de Danza Contemporánea y Flamenco para niñas entre 3 y 10 años. 
La Gato Flamenco Estudio de Danza. 
Más información 04166181850


La bailarina de salsa e instructora de Zumba Patricia Martínez Quintero se unió a nuestra campaña "Desde niñas soñamos ser bailarinas" y comentó: "Porque nacimos con ese talento!!!". (Envíanos tus fotos para compartirlas)




miércoles, 9 de junio de 2010

Mi hermana Ailed

Desde hacía mucho tiempo algo o alguien no me hacían botar una lágrima, y ella, Ailed, lo hizo… Me envió una hermosa fotografía del primer cumpleaños de su bellísimo bebé Saul, su esposo Ties, y ella, quien irradia una felicidad especialmente mágica producto de su maternidad.

A Ailed Izurieta, mi hermana de la familia de los Pisorrojenses, la conozco desde cuando éramos niñas y vivíamos en Puerto Cabello, pero realmente nos hicimos “uña y mugre” cuando nos vinimos a Caracas, ambas para estudiar en la Universidad Central de Venezuela, ella Estudios Internacionales y yo Comunicación Social, y coincidimos en que querer ser bailarinas, por lo que nos encontramos en el Taller Experimental de Danza “Pisorrojo” y estudiamos juntas en la Escuela de Danza de Caracas…

Infinitas son las vivencias que tuvimos la Ailed y yo, junto a Moravia Naranjo, Pedrito Marroquín + y los demás integrantes de Pisorrojo. Demasiadas aventuras juveniles, demasiados inventos, las giras con el grupo, jajajjajjajajajaj.

A Ailed la quiero como a mi propia hermana… porque además de ser una hermosísima persona, tierna, mediadora en los conflictos, diplomática por naturaleza, es un ser sensible que con su energía siempre nos inspiró a todos.

Me atrevería a afirmar, que en la época en que hicimos danza contemporánea, por allá en la década de los noventa, y en la actualidad ella baila en Holanda, Ailed Izurieta era considerada como una de las mejores bailarinas venezolanas, por la limpieza de su técnica, su expresión e impresionante fuerza escénica, su disciplina y constancia en clases, pero principalmente por su versatilidad.

Ella es una artista muy prolífera, no sólo por su trabajo en el mundo de la danza, sino porque también es cotizada en el ámbito publicitario, el video clip, las artes plásticas y otros medios artísticos…

Hoy Ailed disfruta el rol maduro de ser mamá pero aún conserva esa alegría infantil y esa energía entusiasta que la caracterizan.
Te felicito mi Chichi por el primer año de Saul, te quiero mucho, que Dios los bendiga.

Fotografías, cortesía de Menena Álvarez, diseñadora de modas, tomadas de su página de facebook, de la carpeta “Vestuarios de danza”:

  1. Ailed Izurieta en “Adagio para un Vampiro”, coreografía del maestro Grishka Holguin +
  2. Ailed Izurieta, Betsabe Correa y Eliana Quintero en “Adagio para un Vampiro”, coreografía del maestro Grishka Holguin +
  3. Moravia Naranjo y Ailed Izurieta en “Cuarto menguante”, coreografía de Moravia Naranjo (tomada de su página web: http://www.naranjo.at/en/on%20stage/pisorrojo/pisorrojo.html)

viernes, 24 de abril de 2009

Pa´qué necesito publicista si tengo a mi papá, jajaajjajajajaja

Eliana Quintero: 25 años de pasión por el baile


Por: Pedro Quintero Gamboa


En ocasión de estar registrando algunas carpetas contentivas de algunos documentos antiguos, me tropecé con un programa de mano de un espectáculo, en él encuentro la información de la Fundación Cultural Municipal “Juan Antonio Segrestaa” sobre la presentación del Ballet La Cenicienta, con la Academia de Ballet Cascanueces. El programa indica que las actuaciones serían en el Teatro Municipal de Puerto Cabello los días sábado y domingo 23 y 24 de junio de 1990 y en el Teatro de la Opera de Maracay, los días 28 y 29 de julio del mismo año. En el elenco leo el nombre de mi hija: Eliana Quintero. De inmediato mi memoria voló a esos momentos, el recuerdo de la imagen de la jovencita que con tanto entusiasmo se entregaba a esa actividad tan rigurosa, a sus sueños de progresar en este arte de bailar. En esa época pensé que era una afición pasajera, que con el tiempo se iría diluyendo a medida que sus compromisos de estudios y el advenimiento de otras inquietudes. Pero el tiempo no me dio la razón, lo que yo pensé que era una afición en realidad se convirtió en una pasión.


Desde el año 1983, Eliana se inició con la profesora Reina Rodríguez en la Academia All That Jazz y luego se cambia al Ballet Cascanueces, con la profesora Esmerilda Tovar de Tolpoñak en Puerto Cabello, su ciudad natal. Cuando se gradúa de Bachiller decide estudiar Periodismo, y aspira hacerlo en la Universidad Central de Venezuela. Eso parecía una misión imposible, ya que sólo recibían a cien alumnos y el sistema de admisión de esa Escuela tiene unos parámetros que difícilmente podría superarlos, por ejemplo, tenían preferencia de ingreso los familiares de profesores, empleados, autoridades universitarias y otros filtros propios de esa época. Su única credencial era que había sido asignada por el Consejo Nacional Universitario (CNU), sustentada en sus magníficas notas de Bachillerato y la aprobación de la Prueba de Aptitud Académica. Al parecer su ingreso a la Escuela de Comunicación Social fue algo fenomenal. Pero no sólo ese fue su calvario. Una vez admitida en la Escuela, las clases no se iniciaron de inmediato, sino que tuvo que esperar un año más, ya que la Universidad siempre estaba aplazando la apertura de las clases alegando distintos motivos.

Vista esa situación, le propuse a Eliana inscribirla en una Universidad privada para que no siguiera perdiendo tiempo. Pero ella tercamente se negaba, ya que sólo quería estudiar en la Central. Pero ella no se sinceraba conmigo, en realidad tenía el propósito de incorporarse a las clases de Danza Contemporánea que ya conocía funcionaban en la Universidad. Así que, conjuntamente cuando inicia sus estudios de Periodismo también se incorpora al Taller Experimental de Danza “Pisorrojo” de la UCV, dirigido por los maestros Grishka Holguin (+) y Adolfo "Fito" Ostos (+).

Esa pasión por el baile que ya mencioné la llevó también a incursionar en el baile del Flamenco, especialidad por la que ha estado durante los últimos diez años. Pero como todo no es fácil en la vida, también le he visto el sacrificio de las dietas rigurosas durante mucho tiempo, la disciplina que se requiere para mantenerse en condiciones físicas y anímicas, además de la superación de quebrantos de salud derivados de la práctica dancística.
Esta trayectoria por el ballet clásico, la danza contemporánea y el baile flamenco le ha dado la oportunidad a Eliana de presentarse profesionalmente y cosechar aplausos en diversos escenarios tanto nacionales como internacionales. Asimismo, ha incursionado en la producción de espectáculos musicales y en la promoción, divulgación, animación y gestión de diversas actividades culturales.
Con motivo del “Festival Españoleto en la celebración de sus 50 años”, que se efectuó el 21 de marzo del presente año en la Sala Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas, Eliana participó con la compañía Ballet Flamenco de Caracas, bajo la dirección artística de Julia Españoleto. Al finalizar este espectáculo nos fuimos a cenar en La Candelaria (Eliana, Nova y yo), oportunidad que nos sirvió para rememorar este transitar por el mundo dancístico y cultural.

Los que conocemos a Eliana sabemos de su tenacidad y el fervor con los que realiza cada una de las tareas que emprende, lo cual se puede apreciar en sus logros y los reconocimientos que ha recibido: Premio Nacional de Periodismo 2005, por la Revista Fonturama; Premio Palma de Chacao 1999, Premio Municipal de Danza 1997, por el grupo Pisorrojo; Premio Municipal de Comunicación Social 2008, por la Revista Fonturama; Orden Mérito al Trabajo 2008 en su tercera clase y el Premio al Mérito Estudiantil 1996 de la UCV.

Estas líneas las he querido escribir para recordar esos veinticinco años de baile, que comenzó a los diez años de edad y hoy todavía mantiene vivo ese ánimo para ponerse los tacones y la falda o para transmitir su arte a los más pequeños. Sabemos no podrá abandonar durante muchísimo tiempo, ya que tiene una discípula que heredó su pasión y su gracia por el baile, por supuesto me refiero a la infaltable en esta nota: Nova (su hija y mi nieta).

Pedro Quintero Gamboa
Puerto Cabello, 22 de abril de 2009.

Leyendas de las fotografías:



  1. Eliana Quintero en el espectáculo “La Cenicienta”, Academia de Ballet Cascanueces, bajo la Dirección General de Esmerilda Tovar, Teatro Municipal de Puerto Cabello-(23 y 24 de junio de 1990).


  2. Eliana Quintero en la coreografía “Al borde” de Moravia Naranjo, Taller Experimental de Danza “Pisorrojo” de la UCV. (1991-1997). Fotografía de Miguel Gracia (+).


  3. Eliana Quintero en la coreografía “Amor Brujo”, compañía Ballet Flamenco de Caracas, en el espectáculo “Festival Españoleto en la celebración de sus 50 años”, bajo la Dirección General de Julia Españoleto, Sala Anna Julia Rojas del Ateneo de Caracas, (21 de marzo de 2009).


  4. Nova, Pedro (Chipi) y Eliana en un restaurant en La Candelaria, Caracas.

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Aprovecho para agradecerles a los amigos asiduos a este blog por algunos comentarios que han llegado vía correo, chat y facebook:


  • ¡Vaya, Eliana! ¿Cuánto le estás pagando al tremendo publicista que contrataste? Ja, ja ja.
    Ya veo para qué te lo llevaste con urgencia para Caracas...ja, ja, ja
    Tamara Quintero Gamboa
    (Este comentario de mi tía Tamara fue el que me inspiró para titular el post)


  • A Fabiola N. Frazzetto Corbino le gusta esto.


  • Diana Carolina: algo orgulloso el Sr. Quintero... se le nota apenitas!!! jajaja... Que sigan los éxitos pues!


  • Excelente el texto que escribió tu papá sobre ti, envíale mis felicitaciones y mis saludos a nova.
    María Fernanda Teixeira


  • "Es cierto señor Pedro, yo recuerdo a Eliana desde el Colegio Sagrado Corazón de Jesús cuando ya daba sus primeros pasos en el Ballet, luego en el Liceo Centro de Estudios Carabobo, me acuerdo cuando Eliana se la pasaba en las horas fuera de clase practicando los pasos de Ballet, ella vivía en su mundo, estaba como ida, bueno eso es lo que uno pensaba , pero no ella tenía en su mente la melodía de cada uno de sus pasos, los cuales ensayaba una y otra vez, ella parecía a una de esas chicas de los cuentos de hadas bailando con los pajaritos volando sobre ella, era como si flotara en el aire, definitivamente es su pasión…eso si no lo voy a negar nosotros la observábamos siempre y no tanto por el ballet, sino esperando el momento que girara o diera una vuelta y se le viera las bonitas piernas que se gastaba producto de tantas horas de práctica de ballet….”. Antonio Teixeira

  • Lilia Luis: hola Eliana, me da gusto saludarte, espero estes bien, al igual que tu hermosa hija, Nova. Demasiado bello lo que escribio tu papa sobre de ti, de verdad tremendo publicista y lo mejor es que todo lo que comenta en cierto y lo hace con un sentimiento hermoso de un orgulloso padre, y no es para menos, los felicito sinceramente por todo lo son y han
obtenido, se merecen todo lo mejor, me conmovio mucho leerlo, demasiado hermoso, no tengo palabras para describirlo, gracias por compartirlo, abrazos, besos y saludos

  • Emmanuel Najul: pa na ¡ ademas tendrias que pagarle ,,jajajajaja
  • Laurita Salvati: Hola Eliana. Qué alegria de saber de tus logros y exito.Que emoción, se me erizó el cuerpo de pura alegria..!! que sigan los exitos!! ese Chipi esta inflado de orgullo y satifacción de ese regalo que le dio Dios con esa hija tan talentosa. Salúdamelo porfa y dile que le mando mil felicitaciones. Y la bendicion para ti y para tu hija bella...Besos

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Moravia Naranjo. Una bailarina maracucha en Europa

Hablar de Moravia Naranjo es hablar de movimiento y de éxito. La Mora, como le decíamos los Pisorrojenses, es más que una amiga es una hermana mayor, y como lo comenté anteriormente en el trabajo “Grishka Holguín... El maestro (1922-2001)”, de ella aprendí muchísimo, no sólo de danza sino de vida.

Moravia Naranjo es una especie de guerrera amazona venezolana, atrevida, decidida, hiper disciplinada, creativa, talentosa, con un liderazgo y una imagen impresionantes. Esta negra maracucha dejó atrás su cabeza rapada e hizo crecer sus drelos, para hacerle honor a su origen afro.

De Maracaibo se vino a Caracas a estudiar periodismo, y se apasionó por la danza contemporánea y el ballet, los cuales estudió en varias escuelas. Además se desarrolló en la coordinación y producción del grupo de danza “Pisorrojo” de la UCV, donde también formó a un montón de gente y creó su propio estilo de hacer coreografía en Venezuela.

Hubo una época en la que compartíamos todo. Nos mudamos como tres veces juntas, coincidíamos en materias en la Escuela de Comunicación Social, tomábamos clases en la Escuela de Danza de Caracas del Negro Ledezma, al mismo tiempo estudiábamos en “Pisorrojo” con el maestro Grishka Holguin, además yo recibía las clases-montaje que Mora impartía y también bailé en sus primeras coreografías: “Perros de la Guerra”, “Antares”, “Al Borde”, entre otras, con las que participamos en varias ediciones del Festival de Jóvenes Coreógrafos en Caracas y en cualquier cantidad de escenarios de Venezuela.

Andábamos pa´rriba y pa´bajo, junto con Ailed Izurieta, otra gran hermana y bailarina venezolana que actualmente vive en Holanda, y el también bailarín desaparecido Pedrito Marroquín.

Una noche, nos tomábamos unas cervezas en Parque Central y me dio por decirle que la visualizaba viajando por todo el mundo. Y no me equivoqué. Actualmente vive y trabaja en Viena, Austria, con su esposo Crisha, donde monta y baila con varias compañías de danza y se presenta en diversos festivales en toda Europa.

En agosto de este año vino a Venezuela a recoger su título de Licenciada en Comunicación Social, luego de haber terminado la carrera hace seis años. Yo me atrevo a afirmar que la Mora nunca se imaginó en el Aula Magna de la UCV vestida de toga y birrete, un escenario bien conocido por ella, pero descalza y con ropa de clase, en donde bailó un montón de veces. Luego del acto de graduación, nos conseguimos en Los Chaguaramos, donde nos tomamos unas cervezas con su madre, su hermana y otras amigas. Fue muy placentero volver a ver a la Mora después de tantos años y recordar los tiempos que compartimos, que fueron demasiado tripa y llenos de mucha energía.

Recientemente me escribió un correo donde me contaba que estaba varada en el aeropuerto de Viena rumbo a Paris. Fue cuando se me ocurrió preguntarle sobre lo último que estaba haciendo y me contestó:

“Voy a Paris a trabajar una semana con Benoît Lachambre, vamos a comenzar a montar mi nuevo solo. Como estoy de salidita, te cuento casi como en nota de prensa, jajaja. En este año 2007-2008, se entrelazan tres producciones:

Body scan, trabajo de grupo dirigido por los coreógrafos Benoît Lachambre
(Canada) y Lee Su-Feh (Canada), a estrenarse en “Le Quarz” Brest/Francia en
marzo de 2008.

Secret sight, pieza de grupo dirigida por Saskia Hölbling (Austria), a estrenarse en “Tanz Quartier Wien” Viena/Austria, en abril de 2008.

Skin, voice and memories of someone else, mi próximo solo, al cual invité a
Benoît Lachambre (Canada) como director-dramaturgo y la artista plástico
Nadia Lauro (Francia) como diseñadora del espacio escénico. Está inspirada en la relación paradójica entre el exilio y el éxito. A la escena, pretendemos llevar la experiencia de una mujer que ha sido exiliada de su propio cuerpo. Pre-estreno: Factory Season TQW, Viena/Austria en mayo de 2008. Estreno: agosto de 2008.

Besos para ti y para la Nova.

Mora”


Moravia, te deseo todo lo mejor y que sigan los éxitos.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Grishka Holguín... El maestro (1922-2001)

Revisando entre mis escritos, conseguí este texto que escribí en septiembre de 2001, a propósito de la partida física de mi maestro: Grishka Holguín. Y lo reproduzco a propósito de que en estos días he pensado mucho en él, y en cada uno de los bailarines y profesores de Pisorrojo, agrupación de danza de la Dirección de Cultura de la UCV, que hoy cuenta con veintiséis años, aún recuerdo cuando celebramos los quince años.

Le regalo esta reflexión a mis hermanos los Pisorrojenses, a quienes recuerdo con mucho cariño, con quienes compartí uno de los momentos más felices de mi vida. Ellos son: Carlos “Gato” Machado, Franklin Bottini, Richard Pedra, Dixon Mena, Ailed Izurieta, Betzabeth Correa, Milagros González, Melibay Ocanto, Mireya Cruz, Ana Cristina, Penélope, y mis siempre amados que hoy no están con nosotros: Laureano Maroa y Pedro Marroquín.

Los amigos cercanos con quienes también compartimos, bailaron como invitados o trabajaron de alguna manera en el grupo durante esa época: Daniel Wakstein, Elio Martínez, Carmen Ortiz, Rafael Betancourt, Daniela Pinto, Alex, Rafael, Omar, Malala y los percusionistas Hilda y Carlos Rojas.

Ofrezco mis respetos y reconocimiento a dos personas con quienes aprendí muchísimo, que lucharon durísimo para desarrollar las producciones de la agrupación a lo largo de los 90, y como alguien me dijo en estos días, contribuyeron para que Pisorrojo tuviera “un momento histórico que marcó una pauta”, los maestros Adolfo Ostos y Moravia Naranjo.


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Grishka Holguín... El maestro (1922-2001)

¿Cuál es la diferencia entre un profesor y un maestro? Se me ocurre pensar que Grishka Holguín es la respuesta.

Era aún adolescente cuando me enteré, a través de un artículo periodístico, sobre la existencia del maestro Grishka Holguín. En dicha nota él era resaltado como el pionero de la danza contemporánea en Venezuela, en la cual además invitaban a los jóvenes a formar parte del grupo Pisorrojo de la UCV. Era principios de los noventa. En aquel entonces no podía imaginarme que años más tarde estudiaría con Grishka y mucho menos que bailaría sus últimas coreografías.

El legado de un pionero

En este año 2001, el Taller Experimental de Danza “Pisorrojo” de la Universidad Central de Venezuela arriba a su XX aniversario, agrupación re-bautizada en 1981 por Grishka Holguín con el nombre de “Pisorrojo”, satirizando el color del piso del pasillo que sirve aún como salón de clases. Esta agrupación universitaria, actualmente dirigida por el maestro Adolfo Ostos, constituye el último centro de formación y creación artística dirigido por Holguín, luego de una carrera de más de 50 años de vida artística.

En 1948, Grishka Holguín fundó el Teatro de la Danza, primera compañía venezolana de danza contemporánea. En 1960 creó, y dirigió junto a Sonia Sanoja, la Fundación de Danza Contemporánea. En 1967 lideró el Teatro de la Danza Contemporánea; y finalmente en el año 1976, fue invitado a reactivar el Taller Experimental de Danza de la UCV.

Un centenar de coreografías

Sinfonía en tres movimientos (1948), Medea (1959), Banshee (1964), Prólogo (1970), Conjuro (1984), Adagio para un vampiro (1989), Pedestal (1990), Terra Cotta (1992), más recientemente, y tal vez sus tres últimas creaciones, Flash back (1994), Idea fija, (1995) y Petroglifos (1996), son algunos de los títulos que forman parte de la inmensa lista de coreografías, casi un centenar, creadas por el maestro Grishka y desarrolladas a lo largo de su fructífera labor como bailarín, coreógrafo y docente. La música utilizada para sus coreografías viaja por la discoteca universal, desde Peter Grabriel, pasando por Antonio Lauro, Beethoven y hasta Klaus Nomi.

“Estas obras de danza, al igual que la música, no relatan una historia ni siguen un programa preciso. En algunas se utiliza la magia como motivación general (magia en el sentido de la imaginación). Pero en cada una de ellas existe una motivación muy definida de la cual surgen los movimientos. Nos agrada pensar que trabajamos como escultores, utilizando el cuerpo como materia prima”, Grishka Holguín.

Durante el montaje coreográfico, los bailarines debíamos tener los sentidos bien abiertos para poder captar con rapidez lo que él quería. Grishka tenía la habilidad para hacer que cada cual sacara lo mejor de sí, sin importar su dominio de la técnica ni sus condiciones físicas. El maestro permitía que los ejecutantes bailáramos con total libertad de expresión e interpretación, sobre la base de los movimientos estructurados. Él dejaba que los bailarines sacáramos esa energía inexplicable que experimentamos cuando bailamos verdaderamente, el “duende” en términos flamencos.

Más allá de la danza

Cientos de bailarines y profesores de danza contemporánea venezolanos, de distintas generaciones, pasaron por las clases del maestro Grishka Holguín. Pero me atrevería a afirmar que fuimos nosotros, los Pisorrojenses de la década de los noventa, quienes tuvimos la valiosa oportunidad de recibir, y disfrutar, el extracto divino de su enseñanza.

Grishka Holguín era una especie de “Lord inglés”. Él tenía una personalidad ecuánime caracterizada por un particular humor negro y sarcástico, el cual siempre abría espacio para admirar la belleza y sublimidad de la vida, de lo cotidiano.

Aún puedo visualizar al maestro con su chemise blanca, pantalón de mono, medias blancas, sus zapatillas cortadas en las puntas y sentado en su silla negra de director de cine, dando clases en Pisorrojo al ritmo de la percusión en vivo. Más allá de la danza y la técnica... Grishka nos enseñó a tener disciplina, puntualidad, amor por el trabajo, respeto y seguridad. Nos hizo entender que la formación del cuerpo debía ir acompañada de la formación del intelecto. Él tenía la habilidad para entender, sin palabras, los cambiantes estados de ánimos de los bailarines, y en esa medida, exigir lo necesario.

Eliana Quintero. Integrante del Taller Experimental de Danza “Pisorrojo” de la Universidad Central de Venezuela entre 1991-1997. eliquin@hotmail.com