lunes, 7 de julio de 2008

Los sueños si se hacen realidad

El otro día mi Nova me preguntó: “¿Mamá es verdad lo que dicen en las películas?”, refiriéndose a los clásicos infantiles de Disney, “¿Y qué es lo que dicen en las películas?”, le respondí. “Algo que tú siempre me dices: Que los sueños si se hacen realidad”, dijo ella.

Al principio reaccioné como cualquier adulto pesimista: “Esa es pura fantasía”, pensé. Pero ante tan firme cuestionamiento por parte de mi hija, y además de asegurar que yo se lo había afirmado anteriormente, no me quedó otra opción que argumentarle tal afirmación con hechos. Y he aquí la historia de un sueño que se convirtió en proyecto y luego se hizo realidad:

Desde niña había sentido una especial atracción por la cultura Romaní, la cultura Gitana, pregúntenle a mi familia. De chama compré en Sabana Grande un libro sobre su historia en España, del autor Juan de Dios Hernández, un diputado gitano ante el parlamento europeo. Recuerdo haber quedado fascinada con la película “Carmen”, del cineasta español Carlos Saura, esa fue la primera vez que vi bailar flamenco. En esa época tampoco me perdía ni un capítulo de la telenovela venezolana que recorrió el mundo y hasta paralizó durante su transmisión la guerra en los Balcanes: “Kassandra”.

Cuando visitaba a mis tíos en Valencia, pasaba a propósito por la acera de la casa de una familia gitana, siempre los veía con mucha curiosidad: sus ropas, la escasez de muebles, sus cabellos largos; un día entré con la única intención de verlos de cerca, tras la invitación que me hiciera una señora vieja para leerme la mano, jajjajjjaajjajjajjaja. Era finales de los años 80, fue el inicio de mi aventura.

En el año 2000 comencé a desarrollar el Proyecto “Gitano”, una investigación para profundizar mi conocimiento sobre ese pueblo, al tiempo que continuaba con mis estudios de flamenco, y periódicamente me reunía e intercambiaba información con unas panas bailarinas que tenían las mismas inquietudes.

Toda la información estaba en mi cabeza, pero necesitaba darle forma, necesitaba expresarla y organizarla. Comencé a escribir un proyecto, luego un guión para estructurar una historia, me dejé guiar por mi intuición para lograr conectar las coincidencias que se me iban apareciendo por el camino.

Un día vino a visitarnos al apartamento mi querido pana del alma Daniel, un bailarín argentino quien me prestó una colección de música gitana del mundo, que le había traído su padre desde Inglaterra. Ya le había contado sobre mi idea, y nunca voy a olvidar su gran impulso: “Eli, no me digas más, monta aunque sea cinco minutos, comienza por cinco minutos”. Esa frase de Dani me repicada todos los días en la cabeza: “cinco minutos, cinco minutos”.

Yo había hecho la promesa de que no me cortaría el cabello hasta que lo lograra. Ya me parecía a Raspuncel, la cabellera azabache me llegaba por debajo de la espalda. Jajajajjajjajaja. Pero era perfecto, porque me sirvió para representar al personaje del Ánima.

En esos mismos días, cuando trabajaba en el Ateneo de Caracas, fui invitada a montar un performance para la programación de “Los Misterios de la Vitrina Viviente” en la Vitrina de la Librería del Ateneo, en el marco del XIV Festival Internacional de Teatro de Caracas, era marzo de 2002. Así nació “Chavorí Cali”, (hija gitana en el lenguaje romaní caló) en formato de performance, y éramos sólo tres intérpretes: un guitarrista, un percusionista y una bailarina, respaldados por el trabajo de un equipo de producción: un estilista, una diseñadora gráfico, una diseñadora de modas y una costurera.

El experimento gustó y ese mismo año surgió otra invitación. Lo mostramos en el II Festival de Teatro Estudiantil "José Ángel Porte Acero”, también en la Vitrina de la Librería del Ateneo de Caracas.

Mi capacidad de soñar, de imaginar, de crear no tenía límites en ese entonces. Mis apuntes en papel se habían traducido en utilería, vestuario, música, movimiento e improvisación. Con el respaldo de nuestra asociación civil sin fines de lucro: Producciones “A todo movimiento”, y con pocos recursos económicos, transformamos el performance en una producción más ambiciosa.

Invitamos más gente a participar, una cantante, otra bailarina y varios amigos músicos, todos con importantes trayectorias, para darle color al trabajo con distintos instrumentos musicales: Mozhar, Dirbak, Daff, Campana, Cítara, Saxofón, Violín, Bajo, Tuba, Trompeta y Guitarra Española. Con muchas ganas de expresión y un talento artístico renovado nos lanzamos al ruedo, salimos a la calle a vender nuestra producción.

Fue así como a lo largo de los años 2003 y 2004 presentamos en reiteradas oportunidades “Chavorí Cali” en el local La Belle Epoque y en fiestas privadas. En cada presentación íbamos enriqueciendo el espectáculo, madurándolo y agregándole ideas.

Luego vino mi mayor reto, la última y gran presentación en el Teatro Municipal de Caracas, el 3 de diciembre de 2004, en el marco del Festival Contemporánea de Música Latina. Ésta me sirvió para medir mis capacidades para dirigir, planificar, coordinar, organizar, crear, administrar y producir todos los elementos que conforman un espectáculo: transformar y engranar el guión literario con el guión técnico; manejar las emociones del equipo de trabajo: artistas, técnicos y producción; conseguir el talento artístico que faltaba, producir el diseño de luces, el material audiovisual, enriquecer el vestuario y los elementos de utilería, cumplir con el cronograma de ensayos, el repertorio musical, la puesta en escena y la estructuración coreográfica, la producción ejecutiva y su consecuente logro del patrocinio, la promoción cultural: la prensa y el diseño gráfico de las piezas publicitarias, etc, etc, etc. Además de todo lo anterior, también tuve que bailar.

Con lo cual aprendí que no sólo sirve soñar, sino también hay que creer, trabajar y empeñarse en lo que uno quiere lograr, independientemente de los obstáculos que se presenten, hay que superarlos.

Finalmente, y para cerrar esta novela, les reproduzco el texto del programa de mano que entregamos ese día, el cual resume la esencia de un proceso que comenzó llamándose Proyecto Gitano y terminó convirtiéndose en un espectáculo: “Chavorí Cali: Música y Danza de inspiración Romaní”, y me sirve como anécdota para confirmarle a Nova su inquietud: “Los sueños si se hacen realidad”:

“CHAVORI CALI es un espectáculo inspirado en la cultura ancestral Romaní (Gitana). La banda, que interpreta música Flamenca, Oriental y Balcánica, va hilando la historia escenificada a través de una coreografía de Danza Contemporánea, fusionada con otras tendencias.

Durante años venimos realizando, o más bien disfrutando, una investigación dancística, musical, cinematográfica, bibliográfica, internáutica y testimonial para conocer más sobre ese pueblo que alguna vez partió de India y por el camino se fue enriqueciendo con las formas de vida de otros países: “Somos de mil colores, con distintas banderas y las mismas raíces”.

videoLa propuesta artística refleja la historia del Ánima de una “Bata”, madre en el idioma romaní-caló, que vuelve a la dimensión de los vivos llamada por el llanto de su “Chavorí Calí”, hija gitana; y está compuesta por tres momentos: el Ánima (Arquetipo: Muerte); el Funeral (Arquetipo: Duelo) y la Fiesta (Arquetipo: Madre-Tierra).

CHAVORI CALI es nuestra visión personalísima del sentimiento gitano: la relación con el más allá, el respeto a los antepasados fallecidos, el amor a la familia y la conexión con la naturaleza. Es nuestro homenaje a un pueblo que a través de la música y la danza expresa su alegría de vivir y su libertad”.

Como siempre, yo con mis agradecimientos: a Dios en primer lugar, y en segundo lugar a todas las personas y organizaciones que participaron, contribuyeron y, definitivamente, creyeron en este proyecto: Carlos Rojas Zoccolo quien tuvo una importante labor como Director Musical y co-productor, Leopoldo Borrego, Patricia Martínez Quintero, Oly Quintero, Alex Faría, Dayana Díaz, Jesús Barrios, Andrea “La Manuela” Serna, Silay Macuar, Emmanuel Nahul, Nacari Gómez, Daniel Wakstein, Héctor Bastardo, Marek Wesolowski, Jesús Morales “Junior-Gandharva”, Gustavo Silván, Andrés Moreno, Lirolaiza Rondón, Madelen Simo, Juan Torre, Pedro Francisco Quintero, Norma Monasterio, Celsa Castillo, Jesús Potella, Rafael Guerrero, Oscar Parra, Lili Ocampo, Cinallini Acosta, Silvia Palma, Kellys Guaramato, Nicolás Serrano, Fiorella Belmonte, Alberto Borregales, Anais Mijarez, Hana Kobayashi, Marcos Viloria, Humberto Álvarez, Mary Rodríguez, Kleeder García Hernández, Yairamith Machado, Hugo Fonseca, Ramón Rodríguez, Luis Rey, a mis colegas periodistas, Fundación Poliedro de Caracas, Inatur, Ateneo de Caracas y La Belle Epoque. Ah! Y a Nova Rojas Quintero, quien bailó con apenas un año y dos meses.

A todos muchas gracias.

video video

5 comentarios:

lotto dijo...

We should have a great day today.

Dayana dijo...

Para mí un súuuuuuuper honor trabajar con gente tan profesional como tú y es por tú esfuerzo y dedicación que se convirtieron en realidad tus sueños... una gran experiencia para tomarla como ejemplo y lograr todo en la vida.

Siempre a la orden!!!!!!!!!!!

Eliana Quintero dijo...

Gracias Dayana, para mi también fue una gran experiencia tabajar con una excelente y creativa diseñadora como tú.
Y me siento feliz de que sigamos siendo amigas!

mishijos.lomejor dijo...

hola eliana soy yosi soy una amiga de la infacia de yairamith y megustaria que colocaran una foto de ella

Eliana Quintero dijo...

Muy bien, si tu me haces llegar una foto de ella bailando en mi espectáculo con gusto la monto, porque yo lamentablemente, de esa función no tengo ni una...