sábado, 5 de abril de 2008

Un cigarrito y un café, así es la vida ya usted ve

Existen varias similitudes en las sensaciones que me hacen experimentar dos acciones: escribir en este blog y fumarme un cigarro, y a lo largo de esta reflexión las voy a descubrir.

El primer punto en común es que ambos me generan un placer indescriptible, jajajjaaajaajajaja, y al mismo tiempo un nivel de intimidad y una dialéctica conmigo misma demasiado ricas. Se llama libertad eso que siento.

Ahora bien, últimamente ha aparecido una constante: mi entorno me reclama porque fumo y porque escribo. Y gracias por darme un motivo para escribir.

En cuanto a lo primero: el cigarrillo, le ofrezco mis disculpas a mis pulmones y a todo mi cuerpo por dañarlo de esa manera, y a la Madre Tierra por contaminarla.

Pero a ustedes, criticistas empedernidos sólo les digo que se paren frente al espejo y reconozcan sus propios errores, sus propios vicios, sus propios complejos, sus propias debilidades, sus propias limitaciones, sus propias maldades, y déjenme fumar mi cigarrillo en paz.

Lo mismo pasa con el hecho de escribir. Toda mi vida he escrito, desde niña creo. Pero siempre lo he hecho cumpliendo pautas. Antes de crear este blog, todo lo que escribía se limitaba a comenzar con la siguiente frase: “Con una inversión de XX millardos de bolívares”. ¡Qué ladilla!.

Muchos de ustedes me han reclamado porque escribo “cosas íntimas”, “eso es muy peligroso”, “cuidado con lo que digas que lo va a montar en el blog”, “pasa una mosca y la publica”, etc, etc, etc. Jajaajajaajaaaj. Me imagino qué hubiese sido de Francisco de Miranda con un blog.

No tengo la culpa de sus miedos, yo vengo trabajando los míos desde hace rato. Tampoco soy responsable de que ustedes sufran de tanta hipocresía, de que tengan que construir una imagen para ser aceptados.

Les cuento que yo estoy en un proceso de sanación, aunque sinceramente es muy contradictorio que fume, que comenzó cuando me embaracé de Nova. En ese momento deje el cigarro y las cervezas. Pero hoy los he retomado, jajajjajaja.

Me estoy deslastrando de todo lo que me sobra y me molesta, pero al mismo tiempo estoy redescubriéndome, tratando de sacar todo lo positivo y hermoso, si es que aún me queda algo, y amar a la gente como es, eso es muy difícil.

Decidí terminar de desnudarme y aniquilar mis monstruos. Y eso último es tremendo ejercicio. Yo bastante desnudé mi cuerpo ante los ojos ajenos cuando bailaba danza contemporánea. Hoy denudo mi alma.

Los invito, los reto a que lo intenten. A fumarse un cigarrito y tomarse un café, y sentarse a escribir sobre sí mismos, cosas sencillas: lo que ven, lo que sienten, lo que piensan, lo que quieren, lo que sueñan, lo que les gusta, lo que les disgusta… y publíquenlo. Y entenderán el placer del que les hablo.

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