sábado, 12 de enero de 2008

Chipi el Bloguero

El primero de enero de este 2008, de vuelta a Caracas desde Puerto Cabello, se me ocurrió escribir sobre él, a propósito de que ese mismo día en la mañana habíamos trabajado juntos en la creación de su Blog.

A Chipi lo conozco desde que nací, pero es ahora cuando me atrevería a decir que empiezo a comprenderlo. Él y yo estamos muy conectados, a pesar de que vivimos en ciudades distantes, desde hace más de veinte años. Nos comunicamos a diario. Y es realmente impresionante la conexión casi telepática que tenemos, cuando hablamos nos damos cuenta que analizamos los mismos temas, tenemos las mismas ideas, y recientemente me dijo que había sentido algo que a mí me estaba pasando, y era cierto. ¡Te pasaste Chipi!, jajjajajjaajajaja.

Reflexionar sobre lo que él ha hecho en su vida y cómo llegó a la situación de escribir, además de darle un justo reconocimiento en este blog, pues hasta ahora sólo lo he nombrado, es un paso importante dentro de este camino que comencé hace rato, en la búsqueda del autoconocimiento.

Si me preguntaran cómo definirlo, diría que es un trotamundo cosmopolita excéntrico. Es un ser multidisciplinario y multivivido, palabra que acabo de inventar. Él es la personificación de la inteligencia, la creatividad, la creación, el ingenio, la tolerancia pero también la crítica racional, la comunicación, la cordialidad, el cambio y la capacidad de adaptación, el desapego por las personas y las cosas, la despreocupación total. Ojo, él no es perfecto, pero quién lo es. En definitiva, Chipi es un tipo Feliz.

Actualmente tiene 65 años, aunque sinceramente pareciera que tuviera menos edad. Estoy segura que cuando cumpla noventa, como hoy tiene su padre, se seguirá viendo tan joven.

Últimamente vivía como un ermitaño en Ciudad Bolívar, estado Bolívar, donde yo creo que encontró el tan buscado “secreto de la eterna juventud”. Un día se le ocurrió aprovechar las frutas guayanesas, cuya cosecha se estaba perdiendo en el patio de su casa. Durante más de diez años, investigando en cuanto libro consiguió, se puso a experimentar y experimentar, tal cual científico loco, y montó un laboratorio-pequeña fábrica artesanal de los vinos más exquisitos que he probado en mi vida: los Vinos Angostura. Degustando éstos y echada en una hamaca, me inspiré para arrancar a escribir mi tesis pregrado. Dichos vinos y otro menjurje que prepara a base de muérdago, adquirieron una fama impresionante en la región, los primeros por alegrar el espíritu de los consumidores y el segundo por hacer varios milagros, al poner a parir a mujeres supuestamente infértiles, jaajajjajajjajjaja.

Antes de ser vinícola, Chipi trabajaba en la zona de Tumeremo, estado Bolívar, como minero. Sí, minero de esos que sacan oro. Había hecho negocio con los dueños de la concesión minera Las Pulgas y se arrastró con él a todos los hombres de su familia, quienes se contaminaron con la “fiebre del oro” y algunos hasta con paludismo.

Chipi había decidido cambiar la “selva de cemento” por la de “monte y culebra”. Antes de irse a las minas vivía en Caracas. Él y su hermano Rolo, un exitoso abogado experto en minería, tenían una oficina en Parque Central que prestaba asesoría legal y administrativa a los concesionarios de las minas. Era como un centro de reunión de la gente más extraña que había visto en mi vida: mineros, joyeros, empresarios, poetas y otros fenómenos.

En otro momento en Caracas, se asoció con una gente para administrar un taller mecánico de autobuses concesionario de la Mercedes Benz, que estaba ubicado en Filas de Mariche, en el estado Miranda. En estos días yo necesitaba proyectar un taller mecánico ficticio y adivinen quien me ayudó.

En otra época también fue pescador. Un día se empeñó en arreglar una lancha vieja, “La Payeta”, que tenía años paralizada en el patio de la casa de Rancho Grande, en Puerto Cabello, estado Carabobo. La arregló y la lanzó al agua, a través de La Marina en el malecón, un muelle donde aparcan las lanchas y los veleros más hermosos. En ese mismo malecón, los chamos de la casa íbamos a aprender a winsurfear mientras él le hacía mantenimiento a la lancha. Ahí hizo amistad con el entonces marinero y hoy casi miembro de la familia: William Gutiérrez. Chipi se asoció con unos pescadores expertos, se lazaron a trabajar en alta mar, para luego traer a orilla y vender la producción pesquera. Un día “La Payeta” naufragó, fueron momentos de mucha angustia, y hasta ahí llegó el negocio del pescado.

En un momento, creo que previo a ser pescador, fue administrador del restaurant del Círculo Militar de Barquisimeto, estado Lara. Había sido convocado por su hermano Carlos, el coronel Quintero Gamboa, quien era el director. El Círculo es un club con piscinas, áreas deportivas y recreativas, bar, sala de exposición y el hotel, donde él vivía con su familia, y donde también conocieron a varios artistas internacionales como el español Julio Iglesias y el venezolano Oscar D´León.

Antes de irse a Barquisimeto vivía en Los Ruices, en Caracas. Y además tenía una oficina con su socio de toda la vida, Ramón López, trabajaban como consultores de empesas en diversas áreas: administración, relaciones industriales y contable.

Años antes, había vivido en Puerto Ordaz, estado Bolívar, trabajaba como Jefe de Comunicaciones y Deporte de Sidor, hoy Ternium Sidor, una de las empresas siderúrgicas, productora de acero más importante de Venezuela. Donde se encargaba de las relaciones internas en la empresa, comprendiendo actividades motivacionales, recreacionales, culturales, deportivas e informativas. Dirigía y escribía el órgano informativo de la empresa "El Sidorito", que se editaba como folleto semanalmente y como períódico tabloide mensual, así como folletos extraordinarios de la misma publicación. Además, fue fundador del club de ajedrez y de la coral de Sidor. Cualquier similitud con mi realidad es pura coincidencia, jajajjajjajajaja.

Sus hermanos dicen que él “es el genio de la familia”. Siempre está creando, siempre está inventando algo o está asesorando a alguien, persona natural o jurídica, en la realización de algún proyecto. En esa misma época, Chipi hizo el proyecto económico de una empresa que tiene más de treinta años en Ciudad Bolívar, Cabelum, Conductores de Aluminio del Caroní, C. A.

Anteriormente, había sido Jefe del Personal Civil y Jefe del Personal de la Direción de Ingeniería de la Base Naval de Puerto Cabello. Al tiempo que estudiaba en la Universidad de Carabobo, en Valencia, donde se graduó como Licenciado en Relaciones Industriales.

Cuando era joven tuvo que trabajar en la fábrica de muebles y en la perfumería de su padre, y en cuanto negocio a éste último se le ocurriera. Aprendió a manejar recursos: empleados, dinero, a tratar con clientes, etc. , en egeneral aprendió a fabricar y administrar.
También ha trabajado en áreas tan disímiles como la agricultura y la ganadería, la buhonería, el comercio de obras de arte y hasta fue radiotelegrafista. Quienes lo conocen, sé que me dirán que faltaron muchas cosas interesantes que contar sobre él. Pero para escribir esto he apelado solo a mi memoria.

Como buen nómada, volvió al centro del país, y actualmente Chipi vive entre Puerto Cabello y Valencia. En esta última ciudad él está al frente de un proyecto de su hermano Boris, quien es un médico cirujano plástico de ardua trayectoria y reconocimiento en todo el estado Carabobo. Además, Chipi ha incursionado en el ámbito político, al formar parte de las filas del Partido Socialista Unido de Venezuela-PSUV.

Ante su inquietud por los acontecimientos del país, su plena identificación con el socialismo, y sus muchas reflexiones y discusiones políticas, Chipi decidió lanzarse a una nueva aventura, la de escribir lo que piensa y publicarlo. El año pasado le fueron publicados varios artículos de opinión en el sitio web Aporrea.org y este primero de enero emprendió la creación de su propio espacio para “Registrar todo lo que se me ocurra”, como dice la explicación de su blog, a donde los invito entrar, leer y si les provoca, dejar su comentario, a través de:

¡Ah! Para quienes no lo saben, no todos tienen porque saberlo, Chipi es su apodo de toda la vida, su verdadero nombre es Pedro Quintero Gamboa, hijo de Juana Gamboa y Pedro Quintero Garrido, nieto de Carmen Gamboa, el segundo de doce hermanos, el abuelo de Nova, el padre de Carlos Rolando y el mío también pues, jjajajaaajaja.
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