viernes, 26 de octubre de 2007

Rompiendo el silencio

Con lágrimas en los ojos comienzo este escrito. Me imagino que será por el estrés, el hiper cansancio de la semana y el dolor de cabeza por falta de sueño.

Si algo he adoptado últimamente es no quedarme callada, sacar todo lo que me molesta, me duele, me incomoda y me tortura. Pero hay que saber hacerlo para no herir a quienes tenemos alrededor.

He decidido desechar de mi vida la incomunicación, es decir: “las guerras frías”, el “no le hablo a fulano porque no me cae bien”, o “no voy a llamar a mengana porque no sé que pueda pensar de mi”.

Por el contrario, he adoptado una política de comunicación abierta y total, a través de todos los medios que están a mi alcance, para decirle a la gente cuanto la quiero, o lo que no me gusta, y creo que ha sido evidente desde que se creó este Blog.

Para mi la comunicación es tan necesaria, trabajo con ella todos los días, es mi profesión y mi pasión.

También, y esto se lo estoy enseñando a mi Nova, a quien por cierto le debo montar algo que redactó, estoy trabajando en el rompimiento del paradigma de la pena o la vergüenza, para poder expresar con libertad todo lo que pienso-siento y hacerlo llegar a quienes verdaderamente me interesan, siempre con respeto, por su puesto.

De verdad no entiendo porque hay personas que sienten “inseguridad” o “temor” para expresarse abiertamente, para demostrar sus emociones, sobre todo cuando se trata de sentimientos positivos hacia personas queridas. Expresar es sencillo: es decir buenos días con una sonrisa o dar un fuerte abrazo. Tampoco entiendo sus actitudes de silencio y distancia.

Hablando de silencio o más bien de bulla, me viene a la mente el reclamo que nos han hecho en mi trabajo por utilizar los audífonos, porque supuestamente nos aislamos del contexto laboral. Les explico, para poder concentrarnos en escribir y leer, porque para escribir hay que leer y mucho, necesitamos escuchar música. No se trata de una ausencia o un silencio por no querer comunicarnos, todo lo contrario, es para comunicar mejor a través de lo que escribimos. Además, la música nos relaja y nos brinda alegría.

Expresar lo que siento-pienso me ha llevado últimamente a reconocer talentos y promoverlos, manifestar la admiración por alguien, motivar a panas a estructurar sus objetivos, a regalar buenas ideas, a crear nexos importantes, a romper barreras sociales, a limar asperezas con personas opuestas a mis patrones culturales, a mostrar sorpresa y entusiasmo ante lo desconocido.

Pero definitivamente, lo que más he aprendido en los últimos cuatro meses, es que se puede llegar a amar una persona a distancia, con solo leer lo que escribe, con sólo intercambiar historias, chistes, angustias y hasta su cansancio. Es increíble pero lo he visto, y como ya lo he dicho, hay una similitud entre amor y comunicación.

"That's all", como me aclaró mi primo Pedro Francisco

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Gracias a quienes han respondido a “Rompiendo el silencio”, gracias por entender mi inquietud y sobre todo por aceptar mi invitación. Ellos son: mi papá, Lourdes, Pedro Isea (Petrusco), Pedro Francisco, Ailed, Moravia, tía Noelia, Julio Pereira, Bernardo Rotundo, Yelitza, y tarde pero segura, Anaiz Quevedo.

Y también a quienes respondieron a la campaña “Salvemos al Planeta, amemos a la Madre Tierra”, gracias por sus comentarios: mi querida amiga y principal promotora Anaiz Quevedo, mi compañera del flamenco Viridyana, y muy especialmente por la invitación que me hiciera la señora Alba Quintero de Nolivos.
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