viernes, 10 de agosto de 2007

Agradecimiento público privado

Recientemente recibí una información importante, creo que ya lo sabía intuitivamente, y es que para crecer y conectarse con lo que uno quiere, debe primero ofrecer las gracias por lo que tiene en el presente. De hecho si lo hago, celebro cada uno de mis logros, por más pequeño que sea, y doy gracias a Dios.

Durante diez años, desde 1997 año de mi graduación en el pre grado como Comunicador Social, hasta la fecha, 2007 inicio de mi postgrado, mi conocimiento académico se mantuvo estático, sin cambio, inerte. Tenía el paradigma de que no podía, por diversos motivos, comenzar los estudios de postgrado.

Por cosas de trabajo, a principios de este año tuve que leer el contenido curricular del postgrado, y un objetivo específico de la presentación que me llamó especialmente la atención y con el cual me siento identificada es el siguiente: “Promover la actuación gerencial basada en sólidos principios éticos y orientada por conceptos de justicia social”.

En junio pasado comencé la Especialización en Gerencia Pública de la UNEFA, llegó en el momento menos esperado, por lo que tuve que realizar varios ajustes a mi vida, como mudarme una vez más, sacrificar algunas clases de flamenco y gimnasio y adquirir una Laptop, con ayuda de mi querido primo Pedro Francisco.

Al realizar una revisión de este importante paso, una vez terminado con éxito el primer término o bimestre de clases, sinceramente afirmo que esta maravillosa aventura no la hice sola, la recorrí acompañada por Lili Ocampo, mi amiga, compañera de estudios y jefa.

Y como la intención de esta reflexión es reconocer y hacer público varios agradecimientos, cuando hablo de público me refiero a mi público privado: mis familiares y amigos, a continuación se los enumero:

Le doy gracias a Dios por darme la razón de mi existencia, la estrella que me ilumina cada mañana: mi Nova. A los maestros que he tenido. A mi familia por lo que soy y por cuidar a mi bebita en estas vacaciones para que yo terminara. A mi orgulloso padre por incentivar desde siempre mis inquietudes intelectuales. A mi tía Liber que me empujó a continuar estudiando. A la vida por ponerme pruebas difíciles que saltar y generar este espíritu de superación que se ha apoderado de mi ser. ¡Ah! A FONTUR por creer en mi y postularme para ingresar en el postgrado, por su puesto. A mis compañeros de trabajo por soportar nuestras largas discusiones sobre las distintas materias.

Para finalizar, y en realidad el motivo principal de este escrito, quiero agradecer a mis honorables y respetables profesores de este primer término:

• A la profesora Evelyn Fernández, de Tecnología de la Información y Comunicación-TIC, por la dedicación personalizada hacia sus alumnos, quien a pesar de la distancia ante lo que implica ver una materia de forma virtual, estuvo muy cerca de nosotros a través de la plataforma Moodler, y además me conectó con esta maravillosa herramienta: el blog.

• A la profesora Marta Crespo, de Elaboración de Propuesta de Investigación, quien con su paciencia y pedagogía nos ayudó a canalizar y entender nuestras inquietudes sociales personales y como servidores públicos, para elaborar ese primer paso en nuestra misión: nuestro proyecto de tesis.

• Finalmente, a un personaje que hizo mover el piso de nuestro estancamiento cognoscitivo e intuitivo con sus hiper interesantes, creativas y fascinantes clases, y con quien todos los alumnos quieren seguir estudiando, el profesor Rubén González, de Epistemología. Quien nos abrió la ventana hacia el conocimiento científico y cósmico. Sinceramente, se me han terminado los calificativos para describir todo lo que despertó su materia en mí, la cual me impulsó a reconocer quien soy, qué siento y qué pienso y a compartirlo, expresarlo aquí.


A todos muchas gracias. Qué Dios los bendiga.

Eliana Quintero
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