viernes, 14 de marzo de 2008

Agradecimiento o una historia de un Liderazgo Emotivo

La noche de anoche, la del jueves 13 de marzo, sucedió algo que aún no termino de entender, aunque lo acepto y agradezco, pero me imagino que es porque aún me queda algo de esa energía que la noche anterior había descrito como mi propia intolerancia.

Recibir algo de los demás es algo que a veces me cuesta aceptar, y que por lo general, es por pura desconfianza y una especie de mecanismo de autoprotección.

Resulta que la gente del postgrado, la Especialización en Gerencia Pública Convenio UNEFA-FONTUR, mejor dicho un grupo de estudiantes que cerró el ciclo de exposiciones de la materia Proceso de Cambio Organizacional, me dio, o nos dio a la concurrencia una muy agradable sorpresa.

A través de una muy creativa puesta en escena, con un vestuario espectacular, un rico refrigerio, una armónica presentación en power point y una graciosa dinámica de grupo, cada una de “Las Abogadas”, como las llamamos los demás estudiantes, fueron desarrollando de una manera muy didáctica la teoría sobre el tema investigado. Y aprovecho para felicitarlas por tan espléndido trabajo. ¡Bravo!.

Cada una de ellas, en orden de aparición, Carmen Yánez, María Alejandra Salazar, Adriana Pérez, Yohelen Rengifo y Luisa Colina, fue interpretando a diversos personajes de la historia de la humanidad, que pueden ver en la imagen más arriba, y quienes representaban los distintos estilos y tipos de liderazgo.

Hubo algo que a primera vista me desencajaba. Junto a esos personajes tan relevantes estaba mi fotografía. La primera pregunta que me hice fue: “Qué coño hago yo ahí?”, y lo segundo que pensé: “Esto es una venganza porque en nuestra exposición pusimos las fotografías de toda la clase”, semanas antes habíamos hablado de la resistencia al cambio y los grupos.

La cosa se fue tornando cada vez más surrealista, cuando apareció Ma. Alejandra, quien vestida de rojo y negro, cabello recogido, súper maquillada y con un chal y todo, entra al salón y dice: “Yo soy la delegada del curso”. Jajajajjajjajjajja. La parodia estaba agarrando cuerpo.

Luego la exposición fue avanzando, escogimos a los líderes de cada equipo de trabajo, éstos se escondieron y reaparecieron en escena disfrazados como el resto de los personajes destacados en la exposición. Y hasta intervino el profesor Miguel Luis. Definitivamente ésta era una comedia.

Pero cuando iba finalizando la exposición, sentí mucha tensión. Se pusieron a narrar los resúmenes de vida de cada uno de los personajes, estaba literalmente en la dimensión desconocida. “Me están jodiendo” pensé.

Cuando por fin llegaron a mi foto y leyeron mi currículo, inmediatamente volteé a la izquierda y ví a Lili, entendí que ella había sido una cómplice en esta historia. Y luego la parte más dramática y emotiva, cuando traté de dar las gracias, mi voz estaba quebrada y los ojos con lágrimas. ¡Por Dios!. “Liderazgo emotivo” sólo alcancé a decir y me escapé corriendo a fumarme un cigarro.

Todo era cierto, no era una película, ni un sueño. Mis compañeras me estaban dando el título de Líder del Grupo del postgrado, estaban reconociendo mi trabajo como delegada de curso, y lo más significativo para mi, pudieron entender la difícil posición en la que estuve cuando a principios de término enfrentamos una terrible situación que finalmente resolvimos de la mejor manera, y cuyo chisme no pienso narrarles, jajjajjajajjajaja.

Este honorable reconocimiento me ha llevado a pensar en la responsabilidad y el compromiso que implica asumir un liderazgo. El llamado que me están haciendo en este momento no es otro que emprender un nuevo reto: la motivación propia y la de la gente que está en mi entorno, y así lograr cualquier objetivo planteado. En este caso es graduarnos de Especialistas en Gerencia Pública. Y esto a su vez me recuerda lo que hace meses escribí: “Gerenciando nuestras propias vidas”.

Para finalizar, porque sino ésto de obra teatral se volverá una telenovela, y también me han dicho como que tengo talento pa´eso, jajajjajjajjaj, quiero agradecer desde lo más profundo de mi corazón a todos mis compañeros de aventura, líderes también de cada uno de sus equipos, procesos, proyectos, divisiones, gerencias y vidas: Adriana Pérez, Alexandra Borges, Carmen Yánez, Horacio Díaz, Ingrid Villamizar, Karla Chirinos, Lilia Ocampo, Lucy Maita, Luisa Colina, María Alejandra Salazar, Richard Hidalgo, Sandro Betancourt, Virmarte Da Silva, Walther Knausel y Yohelen Rengifo.

Y al mismo tiempo agradecer por los nuevos conocimientos adquiridos hasta ahora, a nuestros excelentes profesores.

A todos, muchas gracias.
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