miércoles, 30 de enero de 2008

Frente al creador-observador

Desde siempre he tenido una relación especial con la Imagen, en distintas plataformas, formatos o expresiones, en ámbitos artísticos-culturales, periodísticos y espirituales; y según Wikipedia. La enciclopedia libre se define como: “Una imagen (del latín imago) es una representación visual de un objeto mediante técnicas diferentes de diseño, pintura, fotografía, vídeo”.

Además de ser “una representación visual de un objeto”, concibo la “Imagen” como toda la información que proyectamos, tanto personas como organizaciones. En relación a ésta última, se ha desarrollado un amplio conocimiento en el ámbito de la comunicación social y el periodismo institucional o corporativo, relacionado con la Imagen Corporativa.

Haciendo una retrospectiva, estuve buscando cuando fue que se apoderó de mí esa necesidad, casi vital, de observar, disfrutar lo observado e interpretar lo que estoy observando. Y me di cuenta que he trabajado con la imagen desde tres dimensiones: creador de imagen, observador de imagen y objeto observado para crear la imagen.

El primer contacto de trabajo con la imagen fue a los cinco años, cuando mis padres me inscribieron en clases de pintura. Luego de adolescente, uno de mis pasatiempos era la construcción de cuadros utilizando la técnica del collage, con objetos reciclados.

En una época, mis fines de semana estaban inundados de cine y plástica. A los 18 años entré a trabajar como guía de sala de la Cinemateca Nacional en la Galería de Arte Nacional, en la zona de Bellas Artes en Caracas, uno de los espacios citadinos que más he disfrutado, donde tuve la enriquecedora oportunidad de presenciar gran cantidad de películas, cine de autor, de distintas partes del mundo y al mismo tiempo visitar las exposiciones de la GAN, del Museo de Bellas Artes, y un poco más allá, el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, en Parque Central.

Durante esa vida universitaria solía alimentarme audiovisualmente, y de forma casi desesperada, asistiendo a espectáculos dancísticos, teatrales y musicales, varias veces por semana. Esta misma experiencia la continué como profesional trabajando en el Ateneo de Caracas, al promover, y al mismo tiempo consumir, la producción cultural de esta institución: cine, plástica, fotografía, vídeo, danza, teatro, conciertos, libros, conferencias, etc.

Actualmente sigo "creando imagen", al trabajar como periodista institucional en la Gerencia de Relaciones de FONTUR, organismo del estado venezolano y cuya página les invito a visitar: www.fontur.gob.ve. Como profesional del periodismo, he tenido la oportunidad de conocer fotógrafos, diseñadores gráficos, productores audiovisuales y artistas de diversas áreas, con quienes he establecido una importante retroalimentación.

Recientemente volví al papel de “observador de imagen”, que tanto me encanta, al participar en la creación de un banco de imágenes que servirían para acompañar unos textos. Lo interesante de este trabajo fue lograr que cada imagen complementara el sentido o el significado de cada idea escrita.

En infinidad de momentos, también me ha tocado estar del otro lado, es decir, ser parte del objeto observado, ser parte de la obra. He disfrutado y experimentado lo que significa expresar, decir, hablar, sin palabras, sólo con el gesto, la mirada, el cuerpo, el movimiento, la paralización, y la propia energía.

Desde los 10 años bailo y he estado inmersa en el mundo del espectáculo, donde el concepto de “Imagen” es muy importante y está implícito en todos los procesos.

Cuando bailaba danza contemporánea, cualquier cantidad de veces participé en sesiones fotográficas y de vídeos. En una oportunidad, a propósito de los quince años de la agrupación de danza Pisorrojo de la UCV, se instaló una exposición fotográfica sobre las coreografías del grupo, con la obra de dos reconocidos fotógrafos: Miguel Gracia y Roland Streuli, en la Galería Universitaria de Arte. Y para la inauguración de la misma, se hizo un montaje coreográfico que transmitía la sensación de que los bailarines hubiesen salido de las fotografías que formaban parte de la exhibición.

En esa misma época, a los bailarines de mi grupo nos invitaban para trabajar en otras áreas artísticas. Una vez participamos en un cortometraje venezolano, en donde interpretamos los personajes de unos espíritus y unos cadáveres. Siempre prestábamos nuestras imagenes para contribuir con los estudiantes de dibujo en el Pedagógico de Caracas y en la Escuela de Artes “Cristóbal Rojas”, en los cursos del profesor y artista plástico Félix Perdomo. De ésta última experiencia, y debido al largo tiempo que debíamos estar inmóviles, aprendí a trabajar la paciencia y la ecuanimidad, que aún no he logrado internalizar, jajajjajj.

Y tal como pueden observarlo arriba, en estos días me tocó de nuevo cambiar de rol y colocarme frente al creador-observador. Tamanaco Ferrer, compañero fotógrafo de FONTUR, me había amenazado con tomarme unas fotos, y yo le advertí: “Cuando sea el momento lo sabrás”. Como él es un ser tan sensible y perceptivo, y ve más que con los ojos, pudo entender cuando yo estaba lista pa´la foto, sin habérselo dicho. Al día siguiente, al preguntarle en qué pensaba cuando decidió hacer la sesión, contestó lo siguiente:

“La magia de la foto es eso, es que congela un momento. Todos cambiamos, evolucionamos, para bien o para mal. Te sugiero que hagas una galería de fotos de todas tus etapas. Desde la universidad hasta acá. El Blog es parte de tu ejercicio profesional, escribir. Incluso tus escritos de hoy me imagino que deben ser distintos a los del principio como universitaria.

Esta foto es simpática, ésta es Eliana de los miércoles. Aquí estas pa´ reventar los tacones, jajjajajjajajajaja. Día de flamenco. La bailaora. Eliana vibrante. Pensé: Te voy a tomar la foto, te ves sexy, estas botando sexapil.

Hoy jueves, eres otra Eliana, tienes tus lentes, tu suéter, estas de clase de postgrado”.

Para concluir, y luego de reflexionar sobre un estudio psicológico que me mandó mi amiga Tibisay Romero, colega periodista que hoy trabaja en Puerto La Cruz, que exhorta a los lectores a buscar una pasión, “Un Amante” como lo titularon, que nos mantenga en un estado de amor constante, entendí que eso fue lo percibió en mi Tamanaco para decidirse a tomarme la fotografía.

Es un estado-sensación de enamoramiento de la vida, de estar feliz por cualquier motivo, imagen que proyecto pocas veces, pero que cuando florece definitivamente hay que registrarla, jajajjjajajjajjajaj.

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