martes, 18 de septiembre de 2007

Fue demasiado!!!

La del sábado, 15 de septiembre, no fue cualquier noche, fue una muy especial, espectacular, fue demasiado.

Tuve la valiosa oportunidad de compartir escena, en una fiesta de un matrimonio, con mis maestros Julia y Ángel Españoleto. Me siento satisfecha, más allá del mismo hecho de bailar por haber estado ahí, sentada en el tablao palmeando y disfrutando la ejecución del baile de esos dos señores maestros del flamenco.

Ahora entiendo lo que me dijo Moisés en pleno baile: “Somos unos privilegiados”.

Esa noche fue muy loca pero también mágica, de ocho bailaores que habían sido convocados terminamos siendo cuatro: Daniela, Moisés, Otoniel y yo, los dos maestros Ángel al cante y Julia en las palmas, y el guitarra Arti. En total éramos siete, número cabalístico.

Me sorprendió sentir y ver la transformación de mis compañeros de clase en el tablao. Creo que cada uno tiene muchísimo que dar en el ámbito artístico.

Yo he bailado en muchos escenarios distintos: teatros, plazas, colegios y universidades, lugares nocturnos, museos, fiestas, etc, y con propiedad puedo afirmar que una función tan buena y con tanta energía como la del sábado aparecen como los cometas.

Creo que después de tantos años estudiando danza y bailando, nunca había experimentado esa sensación plena de bailar para mí misma y no para afuera, dejando a un lado el temor de equivocarme y olvidar los pasos, que nos sucede a casi todos los bailarines en algún momento. Bailé disfrutándolo de verdad, gozándolo, viviéndolo. Entendí que eso es en definitiva lo que recibe el público y es algo que no lo enseñan en ninguna escuela, sólo lo da el tiempo.

Para ver el vídeo clickea aquí: https://www.facebook.com/mariam.colletjimenez/videos/773724459403933/?pnref=story
P.D: Este texto se terminó de escribir a las 9:28 pm del domingo 16 de septiembre de 2007, una hora más tarde, a las 10:30 aproximadamente, salí corriendo a la clínica con una sintomatología de asfixia y que resultó ser una intoxicación por alimentos.

Esta vivencia del fin de semana me hizo pensar en lo efímera que es la vida, en un momento somos tan felices y al rato ya no sabemos qué puede pasar. Aprovecho estas líneas para darle gracias a Dios por estar viva y por escuchar mis plegarias cuando, en ese momento tan difícil, le pedí que me diera otra oportunidad para seguir la crianza de mi Nova.



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